Podés ver la puerta entrecerrándose. Hay una luz del otro lado que te atrae tanto como un bar a un alcohólico.
Se cierra lentamente. Sabés que estás perdiendo tu oportunidad de llegar a esa tan codiciada luz y, a pesar de no saber lo que es vivir del otro lado, deseás más que nada poder pasar un segundo antes de que se cierre por completo, como en esas estúpidas películas de acción llenas de clichés cinematográficos.
Pero sos realista. Cada segundo que pasa te convence más y más de que nunca vas a llegar. Y sin ninguna explicación coherente, tampoco te movés. Sólo sos un expectador pasivo de tu propio fin.
En un punto reaccionás y avanzás unos pasos hacia la puerta. De lejos echás una ojeada a la luz.
Podés ver que es considerablemente mejor y más atractiva de lo que creías, pero de repente lo que estabas contemplando con tanto interés desaparece.
Y ahí entendés todo. La puerta se cerró por completo. No hay forma de penetrar el otro lado ya. Con desesperación intentás abrirla con tus propias manos. No tenés la fuerza suficiente.
Rendido, te sentás en la oscuridad a esperar que se abra de nuevo (cuánta ingenuidad).
I say, don't you know? You say you don't know. I say...
ResponderEliminar"cuanta ingenuidad" me encanto esa opinion del relator
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